La Educación Orgánica

Brote vegetal
Surajith S / CC0

La agricultura ecológica, orgánica o biológica es un sistema de cultivo de una explotación agrícola autónoma basada en la utilización óptima de los recursos naturales, sin emplear productos químicos sintéticos, u organismos genéticamente modificados —ni para abono ni para combatir las plagas—ni para cultivos, logrando de esta forma obtener alimentos orgánicos a la vez que se conserva la fertilidad de la tierra y se respeta el medio ambiente. Todo ello de manera sostenible, equilibrada y mantenible.

Agricultura Ecológica. Wikipedia / CC BY 3.0

Siempre hemos relacionado de alguna manera educación y agricultura, observando similitudes, imaginando crecer nuestros brotes de persona. Sir Ken Robinson ha establecido una maravillosa analogía entre la agricultura ecológica y la educación que él sueña:

Al igual que la agricultura, la educación industrial se ha centrado -y esto se acentúa cada vez más- en la producción y en el rendimiento: mejorar las notas, encabezar las tablas de clasificación, aumentar el número de graduados universitarios.

También como en la agricultura, tanto los alumnos como los profesores se hallan en un entorno que inhibe su desarrollo. Con demasiada frecuencia están aburridos y descontentos, y se recurre cada vez más a los fármacos (que centran su atención de forma artificial) para mantenerlos dentro del sistema. Por otra parte, el coste de los efectos colaterales alcanza cotas devastadoras que no cesan de aumentar. El sistema educativo de la era industrial fue eficaz durante un tiempo, pero hoy en día se está consumiendo junto con muchas de las personas que hay en él. El precio que estamos pagando por ello es una dañina erosión de la cultura del aprendizaje.

Podremos mejorar el modelo de enseñanza cuando comprendamos que también se trata de un sistema biológico y que las personas se desarrollan en determinadas condiciones y no en otras. Los cuatro principios fundamentales de la agricultura orgánica pueden aplicarse al tipo de educación que necesitamos cultivar con urgencia. Siguiendo esta analogía, serían los siguientes:

  • Salud. La educación orgánica impulsa el desarrollo y el bienestar del alumno en su conjunto: intelectual, físico, espiritual y social.
  • Ecología. La educación orgánica reconoce la interdependencia clave de todos estos aspectos del desarrollo en cada alumno y en el conjunto de la comunidad.
  • Justicia. La educación orgánica cultiva los talentos y el potencial de todos los alumnos, al margen de sus circunstancias, y respeta las funciones y responsabilidades de quienes trabajan con ellos.
  • Cautela. La educación orgánica crea las condiciones óptimas para el desarrollo de los alumnos, basadas en la compasión, en la experiencia y en la sabiduría práctica.

Las mejores escuelas siempre han fomentado estos principios. Si todos los centros educativos hicieran lo mismo, la revolución que necesitamos ya estaría muy avanzada. Sea como fuere, nuestro cometido no consiste en mejorar el rendimiento de las escuelas a costa de la implicación de los alumnos, se trata de vigorizar la cultura biológica de los propios centros. De hecho, ese es el objetivo que pretenden alcanzar estos principios.

Robinson, K. (2015). Escuelas Creativas. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial.

Educación Orgánica: en entornos naturales siempre que podamos, evitando las aulas-invernadero. Sin fertilizantes artificiales como deberes o libros de texto. Sin los controles de calidad arbitrarios y excluyentes que son los exámenes, evaluaciones de producto. Aceptando la diversidad humana en todo su fértil esplendor. Queremos personas libres, críticas, tolerantes y diferentes, no insípidos tomates iguales, redondos y brillantes en la estantería del supermercado. 🍅🍅🍅🍅🍅🍅🍅

Llevamos desde la revolución industrial sobrellevando una educación “con fines, estructuras y principios industriales” que ocasiona numerosos “problemas humanos”. Es hora de una Revolución Educativa hacia una educación sana, ecológica, justa y cautelosa. Para desarrollar organismos, no mecanismos. Personas, no productos.

 

 

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